Bueno, en qué me quedé? Ah si, finalmente despues de alrededor de 40hrs en aeropuertos y aviones, llegué a mi destino final que es el Aeropuerto de Delhi. Una vez que empezamos a bajar del avión, nos esperaban algunos autobuses del aeropuerto que nos llevarían al área de inmigración y para recoger mi equipaje. En cuanto llegamos a Delhi, algo que era evidente en el ambiente era la cantidad de neblina que había en los alrededores. No era tan espesa, digo al menos tenia uno visión de unos 2km aproximadamente. Bajamos pues del avión y nos dirigimos al area de llegadas en la que tenía uno que formarse en una de las dos filas disponibles: Si eres hindú o si no lo eres (duh!!). Las personas de migración eran muy pocas para el mar de personas que estaban llegando. Solamente para los extranjeros habían 3 oficiales. Después de una hora y media esperando, me di cuenta de un pequeño detalle: todo el mundo (al menos los extranjeros) había llenado una forma que habían tomado y llenado con anterioridad... todos menos yo. Para variar ya estaba a unos pasos, pues al final me tuve que salir y pedir la forma; pero en el momento que me salí un océano de extranjeros había llegado....aún y habiendo apartado el lugar, cuando llegué ya todos los de mi vuelo se habían ido.... Mta.
Otra hora y media. Ya cuando me tocó que me revisaran la visa y todo pues ya eran alrededor de la 5pm. Tres horas y media después de estar perdiendo el tiempo, me lancé a buscar mi maleta. La encontré en el suelo junto con otras que aún no habían ido a reclamar. Ya la recogí y me fui a ver si aun estaba el taxi del hotel. Pos claro que no, ya se habían ido desde hace horas. Ahhhgg bueno fui a solicitar un Taxi el cual me costó unas 350 rupias (para que se den una idea 1 rupia son como 0.30 centavos de peso mexa o sea que que aquí en delante cuando vean un precio en rupias, divídanlo entre 3 y ese sería el precio aproximado en pesos).
De alguna manera, el exterior del aeropuerto me recuerda al DF en sus zonas gachas: sucio, desordenado, y bulliciosa. Al final agarré mi taxi y le dije a donde tenía que llegar. Nos fuimos en la aventura rumbo a mi hotel. Para esto, anteriormente había cambiado rupias en Londres, porque la verdad no sabía si cuando llegara aún iba a estar abierto el centro de cambio del aeropuerto (basándome en mis experiencias anteriores). Claro que allá en Londres me las vendieron un 25% más caras (ouch) pero pos ya que. Al final no quería llegar sin lana.
La cantidad de tráfico, los vehículos y la forma defensiva / ofensiva con la que manejan en la India es como un DF, pero en vez de escuchar chilango, oye uno hindú. Prácticamente todos manejan sonando el mugroso cláxon. Es tanta la insistencia con la que lo usan que yo estoy seguro que si sacaran carros sin cláxon, su economía se vendría abajo (jejeje).
No sólo Delhi es como chilangolandia, sino toda la ciudad (al menos algunos sectores) le dan a uno la impresión de que se encuentran en el DF, pero de repente caen en el veinte de que andan manejando por el sentido contrario del camino (bueno, pensándolo bien, eso también hacen en México).
Y como todo taxista, el muy burro estuvo dando vueltas y vueltas porque como que no andaba muy seguro a dónde me debía de llevar. Gurgaon es una ciudad que se encuentra pegada a Delhi y ése era mi punto de destino final. Ahora bien, les había platicado que Delhi es una ciudad muy contrastante, y el mejor ejemplo lo veo en Gurgaon. Ahi, grandes edificios para ser utilizados como oficinas o casas habitación, centros comerciales y oficinas corporativas se levantan por encima de casas hechas a mano; es el contraste de la urbanización vs. la pobreza. Sin embargo yo estoy seguro que India, en unos cuantos años mas, va a ser una urbe como las europeas o estadounidenses, no por la economía, sino por la urbanización.
Después de unos treinta minutos de manejada, como que agarró el camino correcto y finalmente llegamos al Hotel. El hotel pertenece a la cadena Ibis (hay por todo el mundo, incluyendo algunos en México). Ibis es una cadena para viajeros que trabajan, ya que los cuartos son relativamente sencillos (sólo para descansar y ya). Al llegar me comentaron en recepción que el transporte del hotel había estado varias horas esperándome, que se habían ido pero que de cualquier forma me iban a cobrar el transporte. Me dieron mi tarjeta de pase, con la cualn además de entrar a mi cuarto me permite accesar al ascensor (sin ella, simplemente el elevador no se mueve), así como para energizar el cuarto (en caso de que uno se vaya a otro lado, se lleva su tarjeta de donde la deja para que haya luz, y a los 30 segundos se va la luz del cuarto).
Pos ni modo.Subí a mi cuarto. Para que se den una idea delm tamaño les anexo algunas fotos del mismo. me di un regaderazo y me cambie de ropa y empecé a reconocer lo que había en el cuarto. Tiene un mini frigobar en el que dejé unos botes con agua que te dan por cortesía, tiene su caja de seguridad que uno le pone la contraseña, su television con cable (prácticamente puros canales locales de la India y uno que otro extranjero). Después de terminar de asearme, me dirigí al restaurante del hotel a comer algo.
Lo voy a reconocer, la comida hindú es increiblemente condimentada, le echan muchísimas especias a la comida (curry, pimienta y Dios sabe qué otras cosas). Tan sólo el olerla me mareó, pero aún así me armé de valor y me puse a comer algunos platillos locales.... Ni siquiera pude comerme la mitad de uno. Y la verdad fue porque fui un poco arrogante: verán como soy muy tragón pos dije, "qué tanto puede saber la comida hindú?" y la verdad es que si uno no empieza a educar sus papilas y su olfato, realmente la comida hindú va a ser una mala experiencia para uno.Pues ya después de tantas peripecias, y de una cena que no pude disfrutar me fui a mi cuarto a descansar ya que el día siguiente era lunes y tenía cosas que hacer del trabajo desde temprano. Lo bueno es que literalmente queda a la vuelta (poco menos de 500mts) oséase que me aviento el viaje a dodge patas.
Buenas noches India. A mis tres lectores les muestro unas imágenes de como se ve el panorama desde mi ventana, en un cuarto piso de un hotel en Gurgaon, India.


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